Entre otros aspectos, la época de oro del cine mexicano se caracterizó por un encuentro importante entre la creación literaria y la cinematográfica. Uno de los ejemplos más representativos de este nexo recae en la figura del escritor venezolano Rómulo Gallegos, cuyas letras cimentaron las bases de historias como Doña Bárbara (1943), dirigida por Fernando de Fuentes a partir de la novela homónima. En la historia, Doña Bárbara es una mujer que con el paso de los años ha defendido a mano dura su reputación y sus tierras, por lo que quienes la conocen, la respetan y hasta le temen. Pero dicha condición se ve afectada por el regreso del terrateniente Santos Luzardo, de quien Bárbara se enamora.

También escrita por Gallegos se encuentra La trepadora (1944), bajo la dirección de Gilberto Martínez Solares. Aquí se relata la llegada de Hilario a la hacienda de Don Jaime; donde su hijo Jaimito es el encargado de la administración. Sin embargo, la irresponsabilidad de éste provoca la desconfianza de su padre, quien decide encomendar el puesto al recién llegado. La muerte del viejo da inicio a una carrera por el apoderamiento de la hacienda. Más tarde, Cantaclaro (1945) bajo la dirección de Julio Bracho, se presentó como una ficción sobre un cantante que viaja por Venezuela para generar nuevas experiencias y sumar más canciones para cantar. En el camino conoce al Doctor Payara, quien con amabilidad le ofrece hospedaje. Al poco tiempo, el cantor se enamora de la hija de Payara, pero pronto descubre un secreto que complica sus sentimientos. 

Publicado por cineykfe

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